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Imatge
bioètica
Publicat
17 | 6 | 2026
Regina Cardenas - Institut Borja de Bioètica
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Releer el principialismo desde la práctica: autonomía, cuidado y límites en la bioética contemporánea

Esta revisión analiza propuestas recientes que replantean el principialismo desde la experiencia clínica real. Autonomía, cuidado y responsabilidad se revisan a la luz de la genómica, la toma de decisiones compartida, la relación clínica y la conciencia profesional.

El principialismo ha sido una de las herramientas más eficaces para ordenar el debate bioético. Autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia han permitido construir un lenguaje común para abordar problemas muy distintos. Sin embargo, buena parte de la literatura reciente cuestiona la forma en que se han interpretado y estos principios , especialmente cuando se trasladan a contextos clínicos reales y culturalmente diversos.

Los textos seleccionados en esta ocasión (todos pertenecientes al último número publicado de las respectivas revistas) proponen una relectura del principalismo. A través de distintos escenarios como la genómica prenatal, la toma de decisiones compartida, la relación clínica o la conciencia profesional, ponen de manifiesto que los principios solo adquieren sentido cuando se examinan a la luz de las prácticas reales y de las condiciones que hacen posible, o imposible, su aplicación justa.

Holmes, I., MacKay, K., McDougall, R., Scully, J. L., & Newson, A. J. (2025). Reproductive autonomy in light of expanded prenatal genomic testing. The American Journal of Bioethics, 25(12), 19-31.

Este artículo sobre pruebas genómicas prenatales pone en cuestión una de las asociaciones más habituales en la bioética contemporánea: la idea de que más información equivale, casi automáticamente, a más autonomía. Las autoras sostienen que cuando las pruebas se ofrecen de forma rutinaria y los resultados son complejos o inciertos, la información puede convertirse en una fuente de presión, de ansiedad o en una sensación de responsabilidad excesiva.


El texto subraya que muchas decisiones reproductivas se toman entornos clínicos cargados de expectativas sociales, con normativas implícitas y marcos institucionales que orientan, de forma generalmente imperceptible, hacia determinadas opciones. Desde esta perspectiva, la autonomía es mucho más que el acto formal del consentimiento, ya que está condicionada por modo en que se presentan las pruebas, qué alternativas se consideran legítimas y qué apoyos reales existen para sostener la decisión.


El artículo desplaza la discusión desde la cantidad de información hacia la calidad de las condiciones en las que se decide. Así, invita a repensar el principio de autonomía de manera relacional y situada, atendiendo a sus efectos reales en la experiencia de las gestantes.

En su defensa del llamado paternalismo consensuado, Saleem invita a revisar de manera crítica una de las ideas más asentadas en la bioética occidental: la identificación casi automática de la autonomía con la decisión individual y la autosuficiencia. A partir de la experiencia clínica, el autor muestra que, en muchas situaciones reales, las personas prefieren que el profesional asuma un papel más directivo, sobre todo cuando hay incertidumbre, sufrimiento o una fuerte carga emocional.

El artículo no defiende un retorno al paternalismo clásico, sino una comprensión más matizada de la toma de decisiones compartida. Delegar parte de la decisión puede ser una elección autónoma cuando responde a los valores, la cultura y las expectativas del paciente. En ese sentido, autonomía y aparecen  como elementos que pueden combinarse de formas distintas según el contexto.

Esta aproximación resulta especialmente significativa en el ámbito de la bioética global. Al cuestionar la pretensión de universalidad de los modelos occidentales de autonomía, Saleem abre la puerta a prácticas clínicas más atentas a las relaciones, a la cultura y a las formas diversas de entender la responsabilidad y el cuidado. El texto propone pensar el principialismo como un marco flexible que necesita confrontarse continuamente con la realidad de la práctica clínica.

Bokek-Cohen, Y. A., & Gabay, G. (2025). Medical gaslighting as a threat to beneficence and patient autonomy: a qualitative study. BMC Medical Ethics.

El trabajo dedicado al medical gaslighting aporta una mirada empírica que obliga a repensar la forma clásica de entender la autonomía en la relación clínica. A partir de las experiencias narradas por pacientes, las autoras muestran cómo actitudes aparentemente menores —restar importancia al dolor, poner en duda los síntomas o no escuchar con atención— pueden tener consecuencias profundas en la manera en que las personas participan en las decisiones sobre su propia salud.

En estos casos, el problema no es la falta de información ni la ausencia de opciones, sino algo más elemental: no ser tomado en serio. Cuando la vivencia corporal del paciente se cuestiona de forma repetida, se deteriora su confianza, aumenta la inseguridad y se facilita que acepte decisiones que no terminan de reflejar sus preferencias o preocupaciones. La relación entre profesional y paciente se desequilibra, aunque ese desequilibrio no siempre sea visible desde los marcos normativos tradicionales.

El artículo pone así de manifiesto que principios como la beneficencia o el respeto a la autonomía no se sostienen solo en normas abstractas, sino en prácticas comunicativas concretas. El gaslighting médico señala la necesidad de prestar atención a cómo los principios bioéticos se traducen, en la práctica clínica cotidiana, en formas concretas de relación y comunicación.

Giubilini, A. (2026). Professional obligations and the demandingness of acting against one’s conscience. Journal of medical ethics, 52(1), 58-65.

Giubilini aborda el debate sobre la objeción de conciencia desde un ángulo poco habitual. En lugar de centrar la discusión en derechos individuales o en la corrección moral de determinadas prácticas, propone analizar hasta qué punto es razonable exigir a los profesionales sanitarios que actúen de forma reiterada contra convicciones morales profundas.

El autor introduce conceptos como el daño moral y el malestar ético para mostrar que estas situaciones no son neutrales desde el punto de vista psicológico y profesional. Actuar contra la propia conciencia puede generar un desgaste comparable a otros riesgos laborales que ya se consideran relevantes en ética profesional. Desde esta perspectiva, la objeción de conciencia se vincula con la sostenibilidad ética del cuidado, más que con una defensa abstracta de la integridad moral.

El texto no ofrece respuestas cerradas ni soluciones simples, pero sí desplaza el debate hacia una pregunta incómoda para el principialismo clásico: dónde están los límites de lo exigible en nombre del deber profesional. Al hacerlo, invita a repensar el equilibrio entre principios, responsabilidades y condiciones reales de ejercicio del cuidado.